La restauración del castillo de Cabrera refuerza la seguridad y preserva su historia La restauración del castillo de Cabrera refuerza la seguridad y preserva su historia

Patrimonio histórico

José Romero, director técnico del Parque Nacional y del proyecto, detalla la intervención financiada por el ITS

El castillo de Cabrera, símbolo histórico del Parque Nacional y Bien de Interés Cultural, afronta una restauración integral para asegurar su estructura y frenar el deterioro del marès. José Romero, director técnico del Parque Nacional, explica los retos de esta intervención, financiada con fondos del Impuesto de Turismo Sostenible y prevista hasta 2028.

Qué importancia tiene el castillo de Cabrera?

El castillo es el elemento patrimonial más importante de Cabrera. Es un Bien de Interés Cultural de gran valor histórico y arqueológico y la imagen más emblemática del Parque Nacional. A lo largo de los siglos ha pasado por destrucciones y reconstrucciones, y la última restauración seria fue en los años setenta. Desde entonces, el marès se ha degradado mucho debido a la exposición al viento y al mar. Por eso ahora se interviene para restaurar los elementos estructurales deteriorados que suponen un riesgo incluso para los visitantes.

¿Cuál es el objetivo principal de esta restauración?

El objetivo es asegurar que los elementos más dañados estén en condiciones seguras y, al mismo tiempo, conservar este bien paisajístico y etnográfico tan importante. La inversión está plenamente justificada por la necesidad de garantizar la seguridad del visitante y la conservación del castillo. Es una obra compleja, pero imprescindible.

¿Qué habría pasado si no se hubiera intervenido?

No existe un informe escrito que lo cuantifique, pero el primero que recibimos de la Dirección General de Arquitectura ya advertía del riesgo de colapso en varias zonas. Había áreas inaccesibles, como la subida a la planta superior o los antiguos almacenes. Si no se hubiesen hecho estas mejoras, era muy probable que algunas partes interiores o muros exteriores hubiesen acabado colapsando.

Uno de los mayores retos ha sido la erosión y la humedad. ¿Cómo se afrontan?

La erosión, la humedad y el salitre son inevitables en un entorno tan expuesto, pero se pueden mitigar. Se sustituyen piezas dañadas por marès de calidad, identificando canteras adecuadas en Mallorca. Las de Cabrera no son viables. Se utiliza mortero de cal hidráulica y se busca que las nuevas piezas sean lo más duraderas posible. La previsión es que la restauración aguante en buen estado más de treinta años antes de necesitar una nueva intervención.

El clima marítimo también complica la conservación. ¿Qué medidas se contemplan?

No se puede luchar contra los elementos naturales. El castillo está en una zona muy expuesta, y eso fue precisamente lo que se buscó al construirlo: una torre de defensa con máxima visibilidad. Por eso no se pueden aplicar técnicas modernas que sí se usan en edificios civiles, como aislamientos o climatización. En un BIC no se pueden introducir esos sistemas porque alterarían su autenticidad.

¿Por qué es tan importante emplear materiales tradicionales como el marès o la cal hidráulica?

Porque se trata de evitar falsos históricos. No podemos usar hormigón o asfalto, ni hierro, porque no son compatibles con un bien patrimonial. Las técnicas tradicionales son más coherentes con el origen del edificio y muy eficientes desde el punto de vista constructivo. El objetivo es que la restauración se asemeje lo más posible a los métodos antiguos, manteniendo la integridad del castillo.

Sin embargo, se incorporan algunos materiales modernos. ¿En qué casos?

Solo cuando es imprescindible por motivos de seguridad. Por ejemplo, las barandillas se sustituyen por otras metálicas de acero inoxidable fijadas con resina epoxi. Antes, al anclarlas directamente sobre el marès, se dañaban los bloques. Ahora esta técnica garantiza la seguridad sin alterar la estructura original. Es una excepción justificada por la protección de los visitantes.

¿Qué administraciones y especialistas participan en el proyecto?

Es un proyecto financiado con fondos del Impuesto de Turismo Sostenible, impulsado por la comunidad autónoma, pero con la implicación de varias instituciones: el Ministerio de Defensa, propietario del castillo; el Ministerio de Cultura; y el Consell de Mallorca. Desde el inicio se formó una comisión técnica que supervisa el desarrollo de la obra y que se volverá a reunir para evaluar la ejecución.

¿Cuál es la inversión total y en qué fase se encuentra el proyecto?

La inversión inicial era de 860.000 euros, pero la pandemia paralizó la tramitación y provocó un aumento de costes generalizado. Actualmente la cifra total ronda el millón y medio de euros. Ya se han realizado estudios previos: arqueológicos, históricos, de restauración de superficies, levantamientos topográficos y vuelos de dron. También se ha inaugurado una exposición sobre la historia del castillo. En este momento se ha entregado el proyecto básico y de ejecución, y solo falta disponer de la financiación final para licitar la obra. El plazo máximo de finalización es junio de 2028.

¿Está prevista alguna acción divulgativa para los visitantes?

Sí. Dentro del proyecto se incluye una exposición permanente instalada ya en la sala cubierta del castillo, con paneles retroiluminados que narran su historia y las fases de la restauración. Además, se mantendrán las visitas guiadas habituales del Parque Nacional y se prevé habilitar un área de recepción exterior para mejorar la gestión de grupos en los momentos de mayor afluencia.

¿Cómo se garantizará la conservación ante el aumento de visitantes?

El acceso al castillo se realiza por una escalera de caracol original, lo que limita el paso simultáneo de personas. Por eso se plantea un espacio previo de espera o triaje para evitar congestiones y mejorar la calidad de la visita. Es una medida sencilla que ayudará a proteger tanto el edificio como la experiencia del visitante.

¿Qué aportará esta restauración a la experiencia del visitante y al valor patrimonial de Cabrera?

El castillo es el primer elemento visible al llegar al puerto y el más visitado del parque. Con esta restauración, la seguridad y la comprensión del lugar mejorarán notablemente. Los nuevos elementos interpretativos y el propio estado del edificio permitirán valorar mejor su historia y su papel defensivo. Estoy convencido de que los visitantes lo apreciarán y entenderán el esfuerzo que supone conservar un símbolo tan importante de Cabrera y de la historia de las Baleares.

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