En Mallorca hay jóvenes que nadie ve y necesitan oportunidades En Mallorca hay jóvenes que nadie ve y necesitan oportunidades

Bienestar social

Jóvenes Invisibles acompaña a jóvenes vulnerables a través del respeto, la escucha y el contacto con la naturaleza

Pilar Gómez, educadora social de Cleanwave Foundation, explica el origen y el impacto de Jóvenes Invisibles, un proyecto pionero que acerca la educación ambiental a jóvenes en situación de vulnerabilidad. Con yoga, trabajo emocional y experiencias en la naturaleza, la iniciativa ofrece herramientas para mejorar su bienestar y fortalecer su vínculo con el entorno.

¿Cuándo detectaron que había jóvenes invisibles que necesitaban un programa específico?

Lo detecté cuando empecé en la fundación y creé el programa educativo. Vi que los menores que participaban en los campamentos y en las escuelas de verano eran sobre todo niños de clase media y alta, o venían derivados desde los colegios, donde ya había familias con cierta conciencia ambiental. En cambio, los jóvenes en riesgo de exclusión no podían pagar 400 euros ni tenían apoyo familiar para acceder a estas actividades. Por eso vimos la necesidad de trabajar con servicios sociales y abrir espacios también para ellos.

¿Cómo nació entonces el proyecto ‘Jóvenes Invisibles’?

Todo empezó cuando Flor de Sal quiso patrocinar actividades ambientales. Propuse unir educación ambiental y educación social, algo que nunca se había hecho. Sugerí empezar en Campos, que es donde trabaja la empresa, y los servicios sociales lo acogieron con mucha ilusión. A partir de ahí diseñamos talleres semanales en los que mezclábamos reciclaje, plásticos, cuidado personal y yoga. Me tengo que cuidar yo primero para poder cuidar.

¿En qué se basan los talleres?

Se articulan en tres pilares: el autocuidado, con un yoga divertido y accesible; la educación ambiental; y el contacto directo con la naturaleza. Muchos niños no habían hecho snorkel nunca ni visto lo que hay bajo el agua. Es fuerte que, viviendo en Mallorca, no puedan ir a la playa por no tener bañador. Las salidas en kayak, a Cabrera o las limpiezas de costa les ayudan a entender por qué es importante proteger el mar.

¿Qué significa realmente que un joven sea “invisible”?

Que no tienen acceso a actividades que otros menores sí tienen. Muchos no llegan a fin de mes, vienen de otros países, están desubicados y necesitan apoyo psicológico. Algunos han vivido situaciones traumáticas: duelos, pateras, familias desestructuradas, pasos por centros de menores. Y cuando cumplen 18 años, muchos se quedan en la calle. En Mallorca parece que este colectivo no existe.

¿Cómo les afecta el contacto con la naturaleza?

Cuando bucean, navegan o ven la vida marina por primera vez, algo cambia. Entienden el porqué de cuidar el entorno. Si no han tenido contacto directo con ella, no pueden querer la naturaleza. Por eso integramos experiencias reales con educación emocional. Muchos de estos menores, que a menudo han sido vistos como “una molestia”, encuentran aquí un espacio seguro en el que sentirse valorados.

¿Cómo se trabaja la autoestima y la parte emocional?

El yoga trabaja aspectos psicológicos y emocionales, y también hacemos dinámicas de grupo para fomentar la empatía y el vínculo. El programa no es solo ambiental: hablamos de emociones, de escucha activa, de pertenencia y de visibilidad. Si detectamos riesgos psicológicos, derivamos a los profesionales correspondientes. Lo esencial es darles continuidad y un espacio donde se sientan bien y vistos, algo que en su día a día no es habitual.

¿Cómo reaccionan cuando llegan por primera vez?

Al principio están a la defensiva y ponen a prueba los límites, pero en cuanto ven respeto y coherencia por parte del equipo muestran gratitud y motivación. El problema no son ellos, es el contexto. En los refugios y en las salidas de fin de semana se portan mejor que muchos grupos de turistas. Cuando se les ofrece un lugar seguro, sacan lo mejor de sí mismos.

¿Qué es lo más difícil de cambiar?

Lo más difícil no es trabajar con los jóvenes, sino cambiar la mentalidad de los adultos: conseguir que las empresas y la sociedad entiendan la importancia de apoyar a este colectivo. Si se trabajara desde la prevención, se evitarían muchos problemas sociales y de salud mental. También cuesta romper las creencias limitantes de los propios jóvenes. Ellos sienten que nunca será para ellos porque su realidad se lo ha enseñado así

¿Qué recursos requiere el programa?

Sorprendentemente pocos: una educadora coordinadora, un profesor de yoga y una salida mensual en kayak para unos treinta jóvenes usando el autobús público. No es un proyecto caro, pero necesita continuidad. Lo financian empresas como Flor de Sal, Hidrobal, Mallorca Preservation y Universal Beach Hotels. También se han creado “Los Faros”, familias que aportan cuotas mensuales y ayudan a sostener el proyecto.

Para terminar, ¿qué mensaje le gustaría transmitir a la ciudadanía?

Que el mensaje ambiental debe llegar a todos, por justicia. Y que existe en Mallorca un sector de jóvenes invisibles que debe hacerse invencible entre todos, con apoyo social y empresarial. Hace falta implicación. Todos tenemos derecho a actividades que cuiden nuestra salud mental, emocional y ambiental.


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