Joana Maria Pascual, presidenta de la Mancomunidad del Pla de Mallorca, explica en esta entrevista la gravedad de la sequía que afecta a la comarca, donde varios pueblos dependen ya de camiones cisterna para abastecerse. Pascual defiende la importancia de la interconexión con la red de agua desalada y del uso responsable del agua por parte de la ciudadanía.
Hace años que el Pla de Mallorca vive entre restricciones y camiones cisterna. ¿Cómo se ha llegado a esta situación tan crítica?
Se ha llegado a esta situación porque los recursos hídricos de los pozos con los que se suministran los diferentes ayuntamientos del Pla cada vez tienen menos caudal, debido al cambio climático y a la sobreexplotación de los acuíferos. En algunos lugares el caudal ya es prácticamente inexistente. Hasta ahora no se ha conseguido hacer nada al respecto y por eso nos hemos visto obligados a abastecer algunos municipios del Pla mediante camiones cisterna.
El problema, además de por cantidad, es también por la calidad del agua. ¿Cuál preocupa más ahora mismo?
El que más nos preocupa, sin duda, es el de la cantidad. Es cierto que algunos ayuntamientos o municipios se ven obligados a comunicar a los vecinos que el agua tiene niveles de nitratos por encima de lo permitido, pero al menos en esos casos hay agua para ducharse, lavar la ropa o limpiar. Lo único es que no es apta para el consumo humano. Pero el problema de no tener ni una gota de agua es mucho más grave.
¿Cómo afecta esto a la vida diaria de los vecinos?
En el caso de los camiones cisterna, los vecinos prácticamente no se dan cuenta, salvo por los avisos y la colaboración que se les pide para reducir el consumo. No se puede malgastar un agua que llega en camiones porque tiene un coste muy elevado para la administración. En su vida diaria, el ciudadano no lo percibe como algo grave, pero se le insiste en que no haga un uso excesivo. En cuanto a la calidad, en los municipios con niveles altos de nitratos se advierte que el agua no es apta para el consumo humano y los vecinos tienen que abastecerse con agua embotellada.
En algunos pueblos como Lloret, el problema de los nitratos es especialmente grave. ¿Qué soluciones se barajan?
Se está estudiando la posibilidad de instalar plantas desnitrificadoras, pero no es sencillo. Estas plantas no están exentas de problemas: generan mucho rechazo, lo que significa que el agua extraída del pozo debe tratarse y una gran parte se pierde, provocando una sobreexplotación añadida. Por eso, cuando los acuíferos ya están al límite, no es una opción muy viable. La alternativa de la ósmosis tampoco está dando buenos resultados; en varios municipios donde se ha implantado, los técnicos han detectado muchos inconvenientes. En definitiva, la única solución posible pasa por lograr la conexión con la red de agua desalada de Mallorca.
Muchos municipios costeros ya disfrutan de esa red. ¿El Pla se ha sentido olvidado?
Un poco sí, es una percepción que tenemos. Pero no es un problema reciente, llevamos muchos años luchando contra esta situación. En algunas ocasiones incluso se nos ha dicho que la población de nuestros municipios no es suficiente como para justificar las inversiones necesarias para traer el agua desalada. Pero los acuíferos no tienen fronteras: un acuífero pasa de un término municipal a otro sin límites, y cuando se sobreexplota en la costa, quien lo sufre es el centro. Por eso, sí, nos hemos sentido un poco abandonados.
¿Qué riesgos implica seguir explotando acuíferos tan sobrecargados?
Las consecuencias son las que ya estamos viendo: hay pozos que simplemente han dejado de dar agua y no se puede extraer más. No queda otra opción que buscar soluciones alternativas, como traer agua en camiones cisterna, hacer nuevas canalizaciones o encontrar pozos distintos. Pero los acuíferos de Mallorca, en general, están sobreexplotados, y la solución no pasa por perforar nuevos pozos, aunque a veces no quede otra. La única salida real es conectar el Pla con la red de agua desalada, que es la que puede garantizar el futuro abastecimiento.
¿En qué consiste exactamente el proyecto de interconexión con la red de agua desalada?
En el Plan Hidrológico de Baleares está previsto que el agua de la red en alta llegue hasta uno de nuestros municipios. Desde ahí se construirá un depósito donde esa agua se redistribuirá a diferentes pueblos. Lo que hemos hecho es solicitar una ayuda al Consell de Mallorca para poder redactar el proyecto de interconexión desde Sineu hasta Lloret e incluso hasta Algaida. Este sistema permitirá canalizar el agua desalada hasta los municipios del Pla que hoy no disponen de ella.
¿Esa conexión sería suficiente para garantizar el suministro en el futuro?
Creemos que sí, este proyecto sería suficiente, desde luego. Pero no es algo que vaya a resolverse a corto plazo: no será cuestión de un año ni de dos. Está previsto que el agua desalada llegue a Sineu en 2027 y, a partir de ahí, se iniciarán las obras de canalización, que son complejas y de gran envergadura. Ahora estamos redactando el proyecto, que después deberá licitarse. Además, ya hemos pedido colaboración al Govern y a la conselleria responsable para que asuman la ejecución, porque los ayuntamientos no tenemos ni competencias ni medios para llevar a cabo una obra de este tipo.
A menudo han denunciado que los plazos y requisitos de las subvenciones no se adaptan a los pequeños municipios. ¿Qué debería cambiar?
Lo que siempre pedimos es que se considere la comarca del Pla como una zona prioritaria, porque los acuíferos están en una situación muy crítica. Además, se trata de obras que no afectan solo a un municipio, sino a varios. Son proyectos en alta, de interés general, y por eso pedimos que sea el propio Govern quien los ejecute directamente y con urgencia. La situación ya no permite más demoras ni soluciones parciales.
¿Qué significaría alcanzar la seguridad hídrica para el Pla?
La seguridad hídrica llegará cuando el agua desalada llegue a todos los municipios y podamos, de alguna manera, prescindir de los acuíferos. Solo entonces podremos hablar de estabilidad y de un futuro sostenible para la comarca.
¿Cree que esta vez sí se conseguirá una solución definitiva?
Sí, es el compromiso que tenemos desde el Govern. Creo que, por fin, se han dado cuenta de que la situación es muy grave y están tomando cartas en el asunto. Hay voluntad política para actuar y asumir la responsabilidad que esta situación requiere.
Para terminar, ¿qué mensaje a los ciudadanos del Pla de Mallorca?
A los ciudadanos les pediría que entiendan que el agua es un bien escaso, que hagan un uso responsable y que no se desperdicie ni una gota.
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